jueves, 15 de enero de 2009

Un romano muy madrileño


El afán constructor de este país tiene una vertiente positiva: excavando y excavando para colocar los pilares de algún Pau no dejan de aparecer resquicios de antiguas civilizaciones.
Esta semana, un grupo de arqueólogos abría por fin un sarcófago de plomo y encontraban en su interior un hallazgo sorprendente: los restos de un propietario romano (todavía sin datar).

Los arqueólogos habían realizado el descubrimiento en el mes de diciembre en la localidad madrileña de Arroyomolinos, cuando la empresa constructora que estaba tratando de construir una superfice comercial se topó con "objetos extraños". Los historiadores confirmaron que se trataba de una antigua necrópolis y procedieron a la extracción de los cuerpos, pero nunca pensaron encontrarse con alguno que datara de una época tan antigua.
Poco pensaba aquel tranquilo romano que, tras siglos de dormir placenteramente junto al cauce del río, iban a despertarle con tal jolgorio...

(La fotografía corresponde a un yacimiento en China)

1 comentario:

José Antonio Peñas dijo...

Es lo que tiene el cogerle cariño al terruño. En vez de dejar las ciudades abandonadas en la jungla para felicidad de futuros arqueólogos y turistas, nos empecinamos en seguir habitándolas y construyendo encima de la anterior, y de paso j… un poquito a los constructores, que no pueden dar una palada sin encontrarse un moro, un romano o un ibero.

Por cierto que hace tiempo leí un interesante ensayo sobre Tartessos en el que el autor planteaba que es inútil buscar sus ruinas, porque no estarán perdidas sino enterradas debajo de alguna ciudad fenicia que dio paso a otra romana que fue reemplazada por un asentamiento visigodo que… hasta nuestros días.